BODEGAS MERCIER Y VISITA A REIMS
El jueves 15 de marzo inauguramos nuestro programa de visitas, en Francia, en las famosas bodegas Mercier.
Aunque tuvimos que madrugar mucho, el buen día que hizo nos ayudó; pero nuestra sorpresa llegó al entrar al museo, descender 30 metros en un ascensor y recorrer los más de 8 kilómetros de bodegas con un tren. Después de una degustación de parte, solamente de los profesores, del famoso champán “Mercier”, volvimos a coger el bus con destino a Reims.
Después de comer a la típica hora francesa a la que no estábamos acostumbrados, nos dispusimos a visitar la catedral de Reims, la cual nos impresionó a todos realmente.
Más tarde nos dejaron tiempo libre por la ciudad, donde recorrimos sus pintorescas y modernas calles, y escuchamos, entre otras cosas, la famosa canción: “que viva España” tocada por un acordeonista.
Después de hacer unas compras y conocer a los lugareños de Reims, tocó la hora de irse, y volver a nuestra casa de Sézanne con los correspondientes.
El jueves 15 de marzo inauguramos nuestro programa de visitas, en Francia, en las famosas bodegas Mercier.
Aunque tuvimos que madrugar mucho, el buen día que hizo nos ayudó; pero nuestra sorpresa llegó al entrar al museo, descender 30 metros en un ascensor y recorrer los más de 8 kilómetros de bodegas con un tren. Después de una degustación de parte, solamente de los profesores, del famoso champán “Mercier”, volvimos a coger el bus con destino a Reims.
Después de comer a la típica hora francesa a la que no estábamos acostumbrados, nos dispusimos a visitar la catedral de Reims, la cual nos impresionó a todos realmente.
Más tarde nos dejaron tiempo libre por la ciudad, donde recorrimos sus pintorescas y modernas calles, y escuchamos, entre otras cosas, la famosa canción: “que viva España” tocada por un acordeonista.
Después de hacer unas compras y conocer a los lugareños de Reims, tocó la hora de irse, y volver a nuestra casa de Sézanne con los correspondientes.
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